miércoles, 18 de junio de 2008



ACTIVIDAD FISICA:





Se entiende por Actividad Física a todos los movimientos naturales y/o planificados que realiza el ser humano obteniendo como resultado un desgaste de energía, con fines profilácticos, estéticos, de performance deportiva o rehabilitadores. La actividad física es todo tipo de movimiento corporal que realiza el ser humano durante un determinado periodo de tiempo, ya sea en su trabajo o actividad laboral y en sus momentos de ocio, que aumenta el consumo de energía considerablemente y el metabolismo de reposo, es decir, la actividad física consume calorías.
Las variables que influyen en el consumo de calorías cuando se realiza una actividad física son:
Tiempo: La cantidad de tiempo que se dedica a la actividad física afecta a la cantidad de calorías que se consumen.
Peso: El peso corporal de una persona que realiza una actividad física tiene una influencia sobre la cantidad de calorías quemadas. Así las personas de mayor peso consumen más calorías.
Ritmo: El ritmo al que una persona realiza la actividad física influye en la cantidad de calorías gastadas. Por ejemplo, caminar a 5 kilómetros en una hora consume más calorías que caminar 2 km en una hora.
El realizar o conseguir una actividad física diaria es beneficioso para la salud, de tal manera que las mejores actividades físicas son las actividades cotidianas de la vida diaria, como andar, montar en bicicleta, subir escaleras, hacer las labores del hogar, hacer la compra, si éstas se realizan frecuentemente. Pero lo más recomendable es practicar un ejercicio físico programado y de intensidad moderada.
El contrario de la actividad física es la inactividad o sedentarismo. Los anglosajones no encuentran distinción entre actividad física y ejercicio físico. Efectos de la actividad física:
Metabolismo basal: La actividad física no sólo aumenta el consumo de calorías sino también el metabolismo basal, que puede permanecer elevado después de 30 minutos de una actividad física moderada. La tasa metabólica basal puede aumentar un 10% durante 48 horas después de la actividad física.
Apetito: La actividad física moderada no aumenta el apetito, incluso lo reduce. Las investigaciones indican que la disminución del apetito después de la actividad física es mayor en individuos que son obesos que en los que tienen un peso corporal ideal.
Grasa corporal: La reducción de calorías en la dieta junto con la actividad física puede producir una pérdida de grasa corporal del 98%, mientras que si sólo se produce una reducción de calorías en la dieta se pierde un 25% de masa corporal magra, es decir, músculo, y menos de un 75% de la grasa.




El término actividad física incluye:
*Deporte.
*Educación física.




Hay que entender deporte como actividad física reglamentada y con un soporte social importante.
Por el contrario, el abuso de la actividad física sin planeación y vigilancia puede ser destructivo. Desde envejecimiento celular prematuro, desgaste emocional y físico, debilitamiento del sistema inmunológico entre otros..









Relación de la práctica de ejercicio físico con la salud:

Los estudios en población general indican que la práctica de una actividad física regular, estable y moderada ayuda a mejorar tanto la salud física como la psicológica, incrementando así la calidad de vida. La práctica de ejercicio regular contribuye a instaurar estilos de vida más saludables y a reducir o eliminar factores de riesgo asociados al sedentarismo. (Dishman, y cols., 1985).
Estudios recientes señalan un 54% de actividad en la práctica deportiva (Ariza, y cols., 2001), y un 57,2% (Cantera-Garde, y Devís-Devís, 2000) en los jóvenes. Otros estudios muestran un porcentaje de población inactiva superior al de la población activa adolescente (Aarón y cols., 1993; García Ferrando, 1993 y Mendoza y cols., 1994).
El tipo de deporte practicado según el sistema energético a utilizar tiene diferentes efectos sobre la salud. Así podemos diferenciar entre deportes aeróbico, anaeróbicos o mixtos.




ALIMENTACION BALANCEADA:
Se sugiere para una alimentación balanceada mantener y respetar los horarios de comidas, ya sea almuerzo o cena, de un día para otro y no saltearse ninguna de ellas. Distribuir la alimentación en cuatro ó cinco ingestiones de comidas al día (desayuno, almuerzo, merienda y cena).

El desayuno mañanero: Recomendamos levantarse y salir de la cama con tiempo suficiente para dedicarse a las obligaciones de aseo y cuidado personal (incluyendo el lavarse los dientes) antes de tomarlo para así despertar el hambre. Un desayuno balanceado tomado a las apuradas es igual a un desayuno pobre; por lo tanto es necesario dedicar el tiempo necesaria para sentarse y evitar el combinar la ingestión del desayuno con otras distracciones como por ejemplo, leer el diario. Tener presente que esta comida es una de las más fundamentales del día. Se debe agregar al menos un lácteo y algunos cereales (galletitas, cereales, pan tostado, panes variados, etc.). Si además se incluyen jugos de frutas, mucho mejor.

El Almuerzo y la meriendas de la tarde: evitar los productos de producción industrial, snacks, y bebidas colas o gaseosas pues son productos y alimentos que llenan, es decir, producen sensación de saciedad, pero que no nutren ni alimentan (alimentos con un elevado contenido de calorías). Se debe facilitar la ingesta de panecillos preparados en casa, jugos y productos derivados de la leche, sin abusar de los embutidos, salames y quesos con alto contenidos de grasas.